Cuando las luces se apagan

Día largo. De los que requieren valor y coraje. De los que afrontas con capa y espada.
Amanece temprano, y salir de la cama cuesta mucho cuando fuera hace tanto frío.
Esos cinco minutos más que duran una media hora de promedio. Y todo lo que queda por hacer...hoy es tanto!!

 
Me gusta desayunar sin prisas, con la radio de fondo y sin que nadie me diga nada, no es que tenga mal despertar, al contrario, soy capaz de despertarme sonriendo, pero el desayuno es sagrado y silencioso.


Tras los habituales gestos diarios de aseo (Por tu bien y por el del que vayas a tener al lado, este gesto es justo y necesario, más o menos como el padrenuestro :P )
Salimos a las calles dispuestos a comernos el día, afrontando los problemas que vayan surgiendo a puerta gayola.


Y va transcurriendo el día, entre carreteras, peajes, despachos, quirófanos, pantallas de ordenador, cafés, sonrisas, risas, diez llamadas perdidas, tu madre hablándote a través del buzón de voz por si acaso con las cuatro llamadas perdidas no tenías suficiente información, nada grave, es que cree que si no respondo no se que me ha llamado.
Padres cuyos mensajes de texto invitan a gritar _ Compro vocal!!!!!!


Problemas que minimizamos.
Personas que no tienen arreglo.
Cacharros que dejan de funcionar porque si y punto.
La tecnología y el punto de cruz que nunca fue lo mío.
Ensaladas con la cantidad exacta de vinagre que voy a necesitar para el resto de mi vida.
Café con temperatura óptima para hervir langostas.
Móvil sin batería.
Cargador en casa.
Gente que no para de hablar.
Empieza a disminuir mi capacidad auditiva.
Whatsapp que te sorprenden.
Pensando en el vino de la cena.
Vuelta a casa, Bruce cantándome "Secret Garden", el mundo me parece bonito y el amor posible.
Perros eufóricos saltando mientras se enganchan en la bufanda nueva, paseo con ellos, vuelta al hogar.
Salgo a correr o me temo una copa de vino?

Escribo, os leo, os respondo, os vuelvo a leer, ahora nos respondemos todos, jo, se me acumula el trabajo. Resulta que el post os ha gustado mucho. Felicidad.
Tras la cena, el ritmo empieza lentamente a descender, silencio y Debussy.
Un libro me espera, mi fiel compañero de batalla.
Cuando llega el momento de cerrar los ojos, pienso en lo mucho que me gusta vivir, en lo afortunada que soy por todo lo que tengo, porque la sonrisa dura y los sueños empiezan a asomarse tras la cortina de la habitación, dispuestos a decorar mi noche.
Llega el momento de dar por acabado el día y apagar las luces.
Soñad bonito.

 
 

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