Solo las puntas

Tengo una relación amor-odio con las peluquerías, no lo puedo evitar, igual tengo suerte y me aciertan hasta el horóscopo , o vivo seis meses con un gorro en la cabeza. Así de radical.


Y una de esas tardes en las que te apetece verte distinta, vas a por un cambio. Y claro, la peluquería es uno de los sitios idóneos para ello (También irse al Caribe, pero el presupuesto da solo para  las puntas) Una vez allí, te sirven café, te dan cinco revistas de cotilleos, de esas que como te hayas perdido la anterior no hay forma de coger el hilo. Y te dicen que enseguida viene tu estilista, y yo toda sorprendida por pensar que tengo estilista. Que fashion todo oigan.


 Una vez que la señorita estilista acude y empieza a levantarme los mechones de pelo hacia arriba una y otra vez preguntándome que qué me voy a hacer, le indico que quiero cortarme las puntas y repasar un poco el flequillo, le advierto que lo tengo rizado y que no me lo corte demasiado. La señorita estilista, casi ofendida, me dice, un frío, claro, claro ya lo veo. Pues bien, todo tuyo le digo. Y me relajo entre las famosas con celulitis y la nueva novia de Colate, todo muy educativo mientras voy bebiendo mi café y la señorita estilista va cortando.
Y me olvido de supervisar, y eso es justo y necesario, casi  como el Padrenuestro, como vivir en una obra cuando te están haciendo una reforma, como sentarte delante de la lavadora el día que la estrenas, como pasarte los treinta minutos de cocción del bizcocho mirando a través del horno, pues me olvido, y cuando levanto la cabeza y veo lo que el espejo refleja me quiero morir, ahí, en ese mismo momento, entre el "Hola" y el "Cuore".
Crestas de gallo, gorros de lana, boinas, Superglue waterproof, pistolas, todo ello pasando por mi mente mientras un soberbio _Como te lo ves? suena al otro lado.
 Silencio, más silencio, y finalmente un _Siéntate que te hago yo lo mismo como única respuesta. Más silencios, largos, incómodos, dolorosos silencios y la visita a la señorita estilista gratis.


Un "Hostia que te han hecho" suena desde el fondo de la oficina, mis compañeros dándome el pésame, yo bajando a los chinos a por gorros. Los tengo en todos los colores, con borlitas peludas, a rayas, con visera, con orejeras, ha sido el año que más calentita he tenido la cabeza, toda una experiencia.


Y no tengo ganas de que llegue el buen tiempo, supongo que imaginaréis porque.

Comentarios

  1. Parece una tontería querida... pero el cabello también es importante para un hombre, como el plumaje de la cola para un pavo real.. y no lo digo por la moda "pelo-cepillo" que se ha instaurado entre los adolescentes que van por la calle como centuriones romanos; sino por el carácter que te imprime un buen corte de cabello, a unos nos favorece el cabello corto, a otros el largo, que para cuidarlo te ves obligado a asistir al menos una vez en la vida a las "estilistas" yo también pasé por el trauma del gorro, fuí con mi voluminosamente oscura media melena a que me dejen como Jhonny Deep... y para regocijo de mi madre, salí como el Sgto. Slaughter, si me pinto una cicatriz me visto de camuflaje y me pongo un parche en el ojo, me habrían hecho el saludo militar medio salón... ays! espero que esta tarde la tijera sea benevolente conmigo, porque de peluquerías va la tarde :O jajaja bonito post! adecuado para dar confianza a quien tiene cita hoy en la pelu :D jajajajjajaja besitos colegui ;-)

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    1. Jajajajajjajaj me has hecho reír muchooooo, suerte!! ;)) Muaks colegui!

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