El silencio

Mis ojos se abrieron mucho antes de que el despertador hiciera su función, últimamente era siempre así, mi cuerpo tenía prisa por vivir, por empezar a sentir, por empezar a ver.


Ese día empezó como todos los demás, con los rituales básicos y  la taza de café acompañándome hasta antes de salir de casa. No quise pensar en la vuelta, tampoco en lo que iba a sentir y en como podía afectarme.
Las primeras horas transcurren siempre más intensas, el teléfono suena constantemente, las prisas se acumulan encima de la mesa y las tazas de café vienen y van.
Ese día en especial, lo agradecí.
Te diría que no me acordé de ti pero mentiría.
Te diría que no me hicieron faltan tus mensajes pero mentiría.
Te diría que estaba bien pero mentiría.
Te diría que será fácil pero mentiría.

Cuando cae el silencio se desploma una pesada cortina entre las ganas y las penas, te invaden múltiples sentimientos y a menudo muy contradictorios, el estoy mejor así pero como te echo de menos, el esto se veía venir pero madre mía como ha podido suceder, el si pero no, el no pero no.
Desnuda, así es como me sentía en aquella casa tan vacía, de pie, recorriendo los pasillos que contenían persecuciones y risas, pasillos que habían servido  para que  me observaras desde el otro extremo y dieras el veredicto a un vestido antes de irnos a cenar, pasillos que nos cobijaban el regreso, que nos hacían grandes los besos.


Desnuda, con el alma al descubierto y ninguna de tus viejas camisetas para poder resguardarla.
Y me aferro al tópico será mejor para los dos, pero a quien queremos engañar, si tu morías por mi y yo mataba por ti, a quien vamos a convencer de que esto es mejor que lo que teníamos, si el corazón late cojo y el aire no nos ayuda a respirar, si las manos se hallan huérfanas y los ojos no saben donde mirar, si el silencio nos explota en los tímpanos y la boca muere de pena.
¿A quien queremos mentirle?.

Las últimas horas de la tarde son las peores, son las horas que te veían llegar, las horas en las que compartíamos un vino y charlábamos sobre como nos había ido el día, horas en las que bullía la vida y la fe. Los añiles y malvas llegan dolorosamente manifestando una pena que flota a buen seguro unos cuantos kilómetros más allá, en otra casa también habrán horas llenas de risas que no llegan, de copas vacías y lamentos exhalados, tal vez también estés sentado en el suelo, preguntándote que hacer, sintiendo el vacío saturado de silencio y dolor.


Tal vez también tengas el teléfono al lado, tal vez también pulses la tecla de inicio una y otra vez, tal vez compruebes los mensajes de forma obsesiva, tal vez sufras un infarto cuando el led morado indique que tienes uno, tal vez exclames un taco cuando no sea de quien esperas, tal vez tú  y yo estemos sufriendo sin motivo.
Tal vez hayas cogido un libro que no hayas sido capaz de leer.


Tal vez hayas pensado en tragarte el orgullo, tal vez pienses que debo tragármelo yo, tal vez yo haya pensado que te toca hacerlo a ti, tal vez seamos así de estúpidos.

Me lleno una bañera y enciendo todas las velas que encuentro, no logro el objetivo, el relax pasa hoy de largo, salgo sin secarme, con el cuerpo lleno de pegotes de espuma que no me molesto en aclarar, deambulo desnuda por la casa para sentir que no desentono con el alma, ni siquiera me importan hoy las ventanas y los vecinos.

 
Una llamada me permite llorar y aliviar parte de la carga, esas personas que siempre están ahí, esas llamadas que te explotan y reinician.
Saber mirar en la misma dirección.
Saber entender silencios.
Saber respetarlos.
Saber que somos y seremos diferentes.
Saber que eso puede ser positivo.
Saber que hacíamos fácil lo difícil.

Un mensaje de última hora me hace sonreír, no es tuyo claro, soy consciente de que estamos en fase de orgullo agudo, y necesitamos días para que se desinflame el ego.
Un mensaje que dice así : "Eres guapa, pero no guapa de esas que tienes cerca y suspiras. Eres guapa de aquellas otras que tienes lejos y te falta el aire".
Apago la luz y pienso que a pesar de todo el dolor, en el mundo siempre hay personas que cogen tu mano y guían tus pasos cuando parte de tu ser se ha quedado a oscuras, eso me reconcilia un poco con la vida, entendiendo un poquito mejor el frío silencio de los pasillos.



















Comentarios

  1. Espero ansiosa cada día tu entrada, al igual que espero ansiosa el anuncio de que publicas un libro. Escribes taaaan bonito...

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